"Every new beginning comes from some other beginning's end"

Estoy sentada ya en el nuevo laboratorio, viendo a mis compañeros trabajar en sus áreas de especialidad. Se ve como cada quien está haciendo lo que más les gusta hacer.

Me gusta verlos y darme cuenta de los detalles que normalmente pasan desapercibidos como el brillo en sus ojos mientras uno le enseña al otro lo que acaban de lograr, el código que por fín pudo compilar, la impresión 3D que salió sin ninguna falla, un diseño que nos gustó a todos a la primera o un maquinado perfecto; con sus interacciones tan naturales y espontáneas nada más me puedo poner a pensar en todos los momentos en nuestra trayectoria que nos llevaron a este momento.

Todos tuvimos una historia de origen muy distinta, pero los 9 llegamos a estar juntos un 5 de diciembre del 2018, sin saber que esperar del nuevo equipo siendo todos de disciplinas tan diferentes.

Han pasado ya 5 meses y durante este tiempo hemos vivido en el segundo piso del gemelo 2 del corporativo Protexa provisionalmente mientras construían nuestro laboratorio.

Fue durante estos 5 meses que aprendí que el trabajo de un innovador no es fácil, se arriesga mucho explorando sin mapa, poniendo un gran peso en nuestro criterio creativo. Pero hay ocasiones en que como innovador realmente se arriesga todo, y eso es en el descubrimiento y defensa de lo radical.

El mundo es poco amable con los nuevos talentos y los nuevos paradigmas, le tenemos miedo a la incertidumbre. Lo nuevo necesita amistades; trabajando en XLAB, el centro de investigación y desarrollo del Grupo Protexa, encontré a esas personas.

Me siento muy afortunada de ser parte de una familia privilegiada, llena de talento y cultura creativa donde se crea a partir de nuevas perspectivas. Donde en conjunto con los expertos de cada área cuestionamos o mejoramos lo que se está haciendo en la industria de la actualidad. Donde se incentiva 100% la creatividad, se habilita a las personas a crear y a empoderar ideas. Donde me invitan a aportar lo que sé, a ser multidisciplinario, a no creer imposibles, a pensar no fuera de la caja si no cómo si no existiera una caja, a no tener miedo de fallar.

Trabajando en XLAB experimenté algo nuevo: ser parte de un grupo extraordinario de personas, que se atreven a ver las cosas diferentes, los que trabajan de la mano con el Grupo para empujar a México hacia adelante. Nunca me había sentido más orgullosa de ser parte del cambio y de estar trabajando con personas que marcan una raya y viven por encima de ella.

Muchos grande empresarios dicen "Cualquiera puede innovar". Pero me doy cuenta que solo ahora entiendo realmente lo que quisieron decir. No todos pueden convertirse en un gran innovador; pero los grandes innovadores pueden venir de cualquier lugar.

Y puedo decir con la mayor certeza que grandes innovadores se encontraron ahí, en ese pequeño espacio que por tanto tiempo llamamos hogar.